La falta de mantenimiento en los vehículos oficiales vuelve a quedar en evidencia y genera serias dudas sobre las condiciones en las que se realizan los controles de tránsito en rutas y zonas urbanas.
En la jornada de ayer, un patrullero fue visto circulando sin las luces de posición traseras encendidas, una condición básica y obligatoria para la seguridad vial. La situación resultó aún más llamativa cuando, al advertir la proximidad de otro vehículo, el móvil policial encendió sus balizas para hacerse visible, en lugar de contar con el sistema lumínico reglamentario en funcionamiento.
Según se pudo constatar, el vehículo también llevaba activadas las luces estroboscópicas azules, pero esto no reemplaza las luces traseras obligatorias para cualquier rodado que transita por la vía pública, y menos aún tratándose de un móvil policial.
Este hecho no sería un caso aislado, sino parte de un problema más amplio vinculado a la falta de mantenimiento de la flota vehicular estatal. Diversos móviles oficiales circularían sin la correspondiente Revisión Técnica Vehicular (RTV), con cubiertas visiblemente desgastadas, fallas en el sistema de iluminación, y en algunos casos con excesiva emisión de humo, lo que también implica contaminación ambiental.
La situación resulta contradictoria: los mismos vehículos que deben controlar el cumplimiento de las normas viales serían los que no estarían en condiciones óptimas para circular, debilitando el mensaje de prevención y seguridad que deben transmitir a la sociedad.
Además, existe registro fílmico del momento, captado por un particular, donde se observa la irregularidad. La seguridad vial comienza por el ejemplo. Cuando el propio Estado no garantiza que sus vehículos estén en condiciones, no solo se expone a sus agentes a riesgos innecesarios, sino también a todos los ciudadanos que comparten la vía pública.




















































