–VER VIDEO– Viajar entre Charata y Las Breñas se ha convertido en una actividad de alto riesgo. A los ya conocidos pozos y el deterioro del asfalto de la Ruta Nacional 89, ahora se suma un factor crítico: el abandono total de las banquinas.
Una trampa invisible
Hoy, quienes transitan este tramo se encuentran con pastizales que superan el metro sesenta de altura. No es solo una cuestión estética o de descuido; es una falta de seguridad grave.
Pérdida de auxilio: La banquina es, por definición, una zona de emergencia. Con esta maleza, es imposible detenerse ante una falla mecánica sin quedar atrapado o invisible para el resto.
Visibilidad cero: En cruces y accesos, el pasto alto oculta animales, otros vehículos o señales viales.
Riesgo de incendio: Con las altas temperaturas de la región, esta masa de vegetación seca es combustible puro a centímetros del tránsito.
¿Quién responde por esto?
Es una vergüenza que una arteria vital para la producción y la conectividad del sudoeste chaqueño presente este estado de abandono. La seguridad vial no puede ser una sugerencia; es una obligación de las autoridades competentes y de las empresas encargadas del mantenimiento.
Las imágenes que circulan son contundentes: conductores que deben rezar para no tener un percance en un lugar donde la ruta “se la comió” el monte.
Exigimos acción inmediata. No esperemos a que la maleza sea la causa de una tragedia para enviar las desmalezadoras. La prevención se hace con mantenimiento, no con comunicados.























































