–VER TESTIMONIO -Mauro Maldonado– Detrás de las persianas que vuelven a levantarse, el dolor, la empatía y el esfuerzo por salir adelante, tal lo demuestra Mauro Maldonado, propietario del local “Fénix”.
Hay momentos en que la tragedia irrumpe en la vida cotidiana de una comunidad y deja marcas profundas. Para el entorno del local comercial “Fénix”, los últimos meses no han sido sencillos.
En apenas 20 días, dos hechos dramáticos sacudieron la tranquilidad de un espacio de trabajo y esparcimiento, transformando el dolor en una constante y obligando a sus responsables a atravesar un duelo que combinó la empatía humana con la dura realidad económica.
El local comercial está ubicado en la esquina de Avenida San Martín y Mitre, espacio en donde se abre de Jueves a Domingos, para que amigos, familia, puedan concurrir a jugar al Pool, compartir bebidas, degustar comidas rápidas y vivenciar momentos especiales juntos.
Mauro Maldonado, propietario del comercio, no oculta la pesadumbre por lo acontecido. Su voz refleja el impacto personal y social de una situación que caló hondo, “La verdad es que una tristeza inmensa por los hechos que sucedieron en tan poquito tiempo. Nosotros, con los familiares de las víctimas, estuvimos desde el día uno a disposición”. Lejos de la indiferencia, la respuesta inmediata fue el acompañamiento y la contención hacia quienes atravesaban la pérdida, demostrando que el lazo humano está por encima de cualquier actividad comercial.
El compromiso con el respeto llevó a tomar decisiones difíciles pero necesarias. Frente a versiones que circularon, Maldonado aclaró que la pausa en la atención no respondió a un cierre impuesto, sino a una determinación ética y afectiva, “Decidí cerrar el negocio por respeto a su memoria y a su familia. No abrimos las puertas por un buen tiempo hasta que tuvimos que volver a hacerlo, porque es el único sustento que tenemos”. Tras esa pausa autoimpuesta –que derivó en un gran esfuerzo financiero para sostener el emprendimiento– la reapertura no fue solo una necesidad económica, sino el compromiso de mantener vivas cuatro fuentes de trabajo directo que alimentan a familias locales.
Con las habilitaciones municipales y sanitarias en regla y el respaldo de una trayectoria familiar basada en el trabajo honesto, “Fénix” busca reencontrar su cauce. La articulación y el contacto constante con las fuerzas policiales han permitido reforzar la seguridad en el lugar.
La historia de esta reapertura invita a la reflexión comunitaria: la nocturnidad y la convivencia social exigen un esfuerzo compartido para cuidar a la juventud y prevenir situaciones que lastiman a la sociedad. Apoyado en la memoria de quien fue un colaborador y amigo, y en la responsabilidad de seguir generando empleo, el comercio busca salir adelante con la dignidad de quien da la cara, trabaja en regla y no olvida el valor del respeto mutuo.

























































