–VER TESTIMONIO de Marisol Senra– Atención al público en el municipio, el celular y el mate se dejan de lado cuando llega el contribuyente, afirmando así quien está al frente de la Oficina de Personal.
¿Mate SÍ? o ¿Mate NO?
La rutina dentro de una dependencia municipal exige conciliar la convivencia interna con la responsabilidad frente a la comunidad. Sobre este punto reflexiona la Licenciada Marisol Senra, Jefa de Personal de la Municipalidad de Las Breñas, quien marca una postura clara, más allá de las libertades cotidianas en la oficina, la prioridad absoluta la tiene el vecino que cruza la puerta.
El debate cotidiano sobre el consumo de infusiones o el uso de dispositivos en el horario laboral encuentra una respuesta orientada al sentido común y al respeto.
“Siempre le digo a mis compañeros, acá no está prohibido nada. De hecho, tenemos la libertad de tomar el mate, de tomar el café. (…) La prioridad de todo empleado público es la atención al contribuyente en nuestro caso. Si yo estoy tomando el mate y viene un contribuyente, yo debo dejar el mate. Debo dejar el celular y debo dejar todo”, sostiene Senra.
La funcionaria enfatiza que la prohibición no resulta una herramienta útil ni necesaria, ya que trabajar en un ambiente ameno favorece el desempeño. Sin embargo, ese margen de comodidad no debe colisionar con el deber principal de la función pública.
“Prohibir no lo prohibimos, no para mí personalmente no es útil, no es conveniente, uno por ahí trabaja más relajado, pero el fin último que tiene el empleado público es cuando viene el contribuyente: ¿Qué es lo que necesita, qué quiere? Y darle la respuesta, nada más”, aclara.
En cuanto a las pautas de atención, la titular de Personal desmitifica formalismos innecesarios y apunta a la efectividad diaria. El foco está puesto en la empatía básica, la educación y el compromiso de resolución.
“Tampoco es necesario que uno tenga una sonrisa de oreja a oreja. Particularmente no soy de las que anda sonriendo, pero sí el ‘buenos días’ y el resolverle la inquietud a la persona, nada más”, remarca.
Consultada sobre la reglamentación de pausas para el baño o refrigerios, Senra rechaza la necesidad de normar cada detalle de la jornada, apelando a la responsabilidad compartida y al trabajo en equipo para evitar desatender las oficinas.
“No está reglamentado, es sentido común. Si alguien tiene que ir al baño, va. Las oficinas no quedan nunca solas, siempre queda el jefe o el empleado. Son cuestiones cotidianas, no lo reglamentaría”, explica.
Por último, ante el uso masivo de las tecnologías, la Licenciada reconoce que el teléfono es una herramienta de trabajo habitual en las áreas administrativas, pero reafirma el límite que debe aplicarse frente a la persona que espera ser atendida.
“Trabajamos con el celular, es mucho más práctico a veces, pero viene una persona y el celular queda en segunda instancia. Primero le resuelvo a la persona. No sigo mirando el celular y la hago esperar”, concluye.
























































