–VER 3 TESTIMONIOS– Mabel Sosa, coordinadora del lugar, junto a Franco Banegas y Orlando Leiva, comentan sobre el tratamiento que llevan adelante desde la voluntad propia, el amor y la inquebrantable fe en Dios.
Desde la “Granja María Auxiliadora”, distante a unos 5 kilómetros del casco urbano de Las Breñas, se recibe a jóvenes con diferente tipo de adicciones, para así ellos poder ser tratados con la finalidad de ser limpios y recuperarse de estas enfermedades.
La drogadicción, alcoholismo, ludopatía son entre las más comunes en este lugar, participando de estas recuperaciones jóvenes a partir de los 18 años de edad, quienes por voluntad propia se internan y pudiendo abandonar el espacio cuando así lo deseen, no siendo obligatoria la estadía.
La familia debe solamente contribuir con una cuota mensual accesible para una familia preocupada y con los deseos de poder lograr la recuperación de su ser amado, teniendo especial atención el trabajo espiritual que diariamente participan cada uno de ellos, siendo a la vez acompañados y contenidos por sus mismos compañeros.
En este espacio, donde anteriormente funcionaba una Escuela rural, tienen un lugar especial para poder los asistentes colaborar con actividades tales como cuidado de animales domésticos, cultivar hortalizas, mantenimiento institucional, y en momentos ya establecidos, tener la oportunidad de alimentarse espiritualmente en una Capilla existente allí.
Mabel Sosa es quien está al frente de este grupo de trabajo, quien comenta en la siguiente entrevista la situación que se vive, afirmando que lleva 8 años acompañando a los jóvenes, que en la actualidad hay 22 internos allí y otros 7 en Casa San José, distante a pocos kilómetros del lugar.
Franco Banegas, un joven breñense, lleva cuatro meses en “Granja María Auxiliadora” recuperándose de sus adicciones a las drogas que iniciaran desde los 15 años, y es quien alerta que en Las Breñas hay niños de 9 años que consumen crack, creyendo él que reconstruye su vida con fe y esperanza.
Orlando Leiva, otro breñense, manifiesta su adicción al alcohol desde que cursara sus estudios secundarios, quien ingresó a “Granja María Auxiliadora” el 12 de febrero tras tocar fondo. Hizo un año de proceso, recayó y volvió. Hoy pide paciencia a su familia y ayuda a jóvenes sin rumbo.


























































