–VER TESTIMONIO DE VECINO HERIDO DE BALA- Un domingo por la mañana terminó en tragedia y milagro a la vez. Bastaron diez minutos para que la rutina del hogar se transformara en un escenario de disparos, confusión y miedo. El detonante fue un conflicto ajeno que comenzó en un baile y terminó en la puerta de una vivienda familiar, con niños de por medio y un agresor armado en moto.
Como medio de comunicación se mantendría el anonimato de quien denuncia haber sido atacado con un arma de fuego por parte de un menor de 17 años, el que fuera posteriormente identificado y nuevamente entregado a sus progenitores, como se estilaría por la justicia.
El hombre de 34 años no puede trabajar por la lesión recibida en su brazo derecho, quien a la vez teme por el resto de su núcleo familiar, ya que serían amenazados no solo por este violento joven, sino que estarían interviniendo mayores de edad muy cercanos al jovencito.
“Yo no estaba ni enterado de nada, me levanto porque escucho las discusiones… le decía que se vaya, para evitar los problemas“, relata el damnificado, quien intentó mediar pacificando la situación antes de que la violencia escalara.
A pesar de sus intentos por mantener la calma y hablarle de forma tranquila para que se retirara, la respuesta fue despiadada, comentaba el vecino, afirmando que el atacante no dudó en accionar el revólver en repetidas ocasiones, poniendo en riesgo la vida de varias personas:
“El impacto de la bala me dio en el hueso y me lo quebró… la bala la tengo ahí alojada“, cuenta el vecino sobre la herida en su brazo. Pero el desenlace pudo ser mucho peor, “Gracias a Dios me pasó a mí, porque si le pegaba a mi sobrino capaz no lo contábamos… él tiraba a matar, no a tirar al piso” continuaba.
Hoy, tras sobrevivir a casi ocho disparos a quemarropa, las secuelas no son solo físicas. La impunidad con la que los agresores transitan y amenazan deja un tendal de inseguridad y preguntas sin respuesta en la comunidad.
¿Por qué tanta violencia? Fue una de las consultas periodísticas, siendo respondida por el vecino atacado y lesionado “Es lo que yo me pregunto… tienen que venir a descargar problemas acá donde hay chicos, hay mucha criatura, y tenemos que estar ligando por algo que ni sabemos“.
Este hecho, que no solo sería en nuestra localidad sino que se daría en muchas otras ciudades de nuestro país, no solo evidencia la escalada de violencia en las calles y la facilidad con la que se empuña un arma frente a menores, sino que deja al descubierto la vulnerabilidad con la que familias enteras quedan expuestas a tragedias absurdas, trabajando en consecuencia el personal policial breñense con recorridas, controles, identificaciones de personas y manteniendo el rigor al momento de notarse cualquier tipo de violencia para dar intervención a las autoridades judiciales respectivas.

























































